Connie Dover - The Wishing Well - Siuil a Ruin

 


       
Connie Dover es una de las voces más bellas y menos reconocidas del folk celta contemporáneo, una cantante capaz de hacer que una balada de hace trescientos años suene como si la hubiera escrito ayer en un pub de Galway y, al mismo tiempo, como si estuviera susurrándotela al oído en este preciso instante.Nacida en Arkansas y criada entre las praderas de Missouri y Kansas, Connie creció escuchando bluegrass y old-time music antes de enamorarse perdidamente de los reels y jigs celtas. A principios de los 80 fundó en Kansas City la banda Scartaglen, todo un referente del renacimiento celta en el Medio Oeste americano. Con ellos grabó dos discos fundamentales (Scartaglen, 1984, y Wayward Ban, 1988) que todavía hoy suenan frescos y potentes.El salto definitivo llegó cuando el legendario productor y multiinstrumentista escocés Phil Cunningham (Silly Wizard, Relativity) la escuchó y decidió apostar por ella. Fruto de esa colaboración nació su primer álbum en solitario, Somebody (1991), seguido de una obra maestra absoluta: The Wishing Well (1994), considerado por muchos uno de los mejores discos de folk celta jamás grabados fuera de las islas británicas.Después vendrían If Ever I Return (1997), con su inolvidable versión de “The Streets of Laredo / An Cailín Alainn”, y The Border of Heaven (2000), donde fusiona con maestría la tradición gaélica y las baladas cowboy del Oeste americano. Su último álbum hasta la fecha, The Holly and the Ivy (2009), es una delicadísima colección de villancicos celtas y anglosajones que demuestra que su voz no ha perdido ni un ápice de magia.Entre sus interpretaciones más célebres están:
  • “Siúil a Rún” (probablemente la versión definitiva en inglés y gaélico del siglo XXI)
  • “Fear a’ Bhàta” (The Boatman)
  • “The Baron of Brackley”
  • “Ubi Caritas” (en latín y gaélico, una joya casi mística)
  • “Lady Keith’s Lament”
  • “The Holland Handkerchief” (una de las baladas más desgarradoras del repertorio tradicional inglés)
Lo que distingue a Connie Dover de casi cualquier otra cantante del género es su voz: grave, cálida, con un vibrato mínimo pero profundamente expresivo, y una dicción perfecta tanto en inglés como en gaélico escocés e irlandés. No “decora” las canciones; las habita. Escucharla es como meterse dentro de la historia que está contando.Además de cantante, es una compositora notable. Su tema “In Aimsir Bhaint an Fhéir (The Hay Cutting Song)” o la música original para el documental Bad Blood: The Border War that Triggered the Civil War (por la que ganó un Emmy en 2007) demuestran que su talento va mucho más allá de la interpretación.Aunque lleva años alejada de los grandes escenarios y no saca disco nuevo desde 2009, su obra sigue ganando adeptos. En plataformas como YouTube y Spotify, sus versiones de “Siúil a Rún” o “Mná na hÉireann” acumulan millones de reproducciones, y no es raro ver a artistas más jóvenes (como Phoebe Bridgers, Hozier o la propia banda irlandesa Lankum) citarla como influencia.Si todavía no la conoces, empieza por aquí (en orden recomendado):
  1. “Siúil a Rún” (de The Wishing Well)
  2. “The Blessing” (versión en gaélico de “The Parting Glass”)
  3. “Fear a’ Bhàta”
  4. “Who Will Comfort Me?”
  5. Todo el álbum The Border of Heaven de principio a fin.
Connie Dover no es solo una cantante de folk celta. Es una de esas raras artistas que, con cuatro notas y una historia antigua, te pueden hacer llorar en un idioma que no entiendes. Y eso, en 2025, sigue siendo pura magia.



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