Wim Mertens – Motives for Writing - No Testament




       

 

Wim Mertens – Motives for Writing: la melodía como argumento vital

Hay músicos que llegan a nuestra vida de una manera casi accidental y terminan quedándose para siempre. Wim Mertens es uno de ellos. Su música siempre me ha producido esa extraña sensación de estar escuchando algo que, aun siendo aparentemente sencillo, esconde mucho más de lo que muestra a primera escucha. Hay en sus composiciones una mezcla de repetición, melodía y emoción contenida que consigue atraparme sin necesidad de recurrir a grandes artificios.

Con Mertens me sucede algo curioso: puedo volver una y otra vez a sus discos y siempre encuentro algún pequeño detalle que antes había pasado por alto. Una entrada de piano, una línea de cello, un cambio en la percusión, una melodía que parecía secundaria y que de repente adquiere todo el protagonismo. Su música necesita ser escuchada sin prisas, dejando que los motivos se repitan y evolucionen hasta formar algo mucho más grande.

Quizá por eso hoy quiero detenerme en uno de esos discos que, dentro de su extensa e inabarcable discografía, no siempre recibe toda la atención que merece: Motives for Writing, publicado en 1989.

No es un álbum que pretenda deslumbrar desde el primer segundo. Su fuerza está precisamente en lo contrario: en dejar que la música avance, crezca y termine encontrando su propio espacio dentro de nosotros. Con apenas seis composiciones, Mertens construye aquí un pequeño universo sonoro en el que la melodía, la repetición y una extraordinaria riqueza instrumental se encuentran en perfecto equilibrio.


Desde el breve y peculiar comienzo de Watch hasta el carácter contemplativo de The Whole, el álbum se desarrolla con una naturalidad sorprendente. Una naturalidad que, en ocasiones, puede parecer casi insultante por la facilidad con la que Mertens consigue hacer que estructuras complejas parezcan sencillas.

Pero bajo esa aparente sencillez hay mucho trabajo: una profunda conexión entre idea y forma, entre motivo y expresión.

Un Mertens más instrumental y expansivo

Uno de los aspectos que más llaman la atención de Motives for Writing es su instrumentación. Aunque encontramos algunos de los elementos habituales del universo musical de Mertens —con el piano ocupando nuevamente un lugar protagonista—, el compositor amplía considerablemente su paleta sonora.

Trompeta, tuba y trombón conviven con clarinete, saxofón, piccolo, fagot, cello, contrabajo y percusión. El resultado es una formación poco convencional que permite construir una música de gran riqueza tímbrica sin perder esa identidad minimalista tan característica del compositor belga.

A la voz y el piano de Wim Mertens, que también se ocupa del piano eléctrico, se suman el cello de Lieven Van de Walle y el contrabajo de Etienne Siebens. La sección de viento está formada por Jef Coolen a la trompeta; Dirk Descheemaeker, al clarinete y saxofón soprano; Marc Grauwels y Eric Mertens, a las flautas piccolo; Geert Steen, a la tuba; Eddy Verdonck, al trombón; Luk Verdonck, al fagot, y Marc Bonne, en la percusión.

Más que una simple suma de instrumentos, esta formación funciona como una pequeña orquesta de cámara. Cada sonido tiene su lugar y cada instrumento parece responder a una necesidad concreta dentro de la arquitectura de las composiciones.

“No Testament”: cuando la percusión se convierte en protagonista

Pero si hay una pieza que sobresale especialmente dentro del álbum, para mí esa es No Testament.

Situada al comienzo de la segunda cara del vinilo, la composición posee una fuerza particular. Su inicio es contenido, casi austero: cello, contrabajo y maderas establecen una secuencia repetitiva que poco a poco comienza a adquirir una dimensión hipnótica.

Mertens vuelve a demostrar aquí una de sus grandes virtudes: saber cuánto tiempo necesita una idea para desarrollarse.

La música no tiene prisa. Los elementos van apareciendo progresivamente, incorporándose al entramado sin romperlo, hasta que los vientos amplían el espacio sonoro y la composición comienza a adquirir una intensidad cada vez mayor.

Y entonces aparece la percusión.

¡Pero qué percusión!

En No Testament, la percusión está muy lejos de desempeñar un papel meramente secundario. No se limita a marcar el ritmo ni a introducir determinados acentos: se convierte prácticamente en uno de los pilares estructurales de la composición.

Los golpes, las dinámicas y las transiciones introducen una energía contenida que contrasta magníficamente con la naturaleza repetitiva de las cuerdas y las maderas. Lo extraordinario es que Mertens consigue otorgarle una enorme presencia sin destruir el carácter minimalista de la pieza.

La percusión es poderosa, pero nunca gratuita; contundente, pero siempre medida.

Y sobre ese entramado vuelve a aparecer la melodía, desplegándose lentamente, con ese equilibrio tan característico entre lirismo y contención que convierte la música de Mertens en algo inmediatamente reconocible.

La belleza de lo esencial

Escuchado hoy, Motives for Writing demuestra que la música minimalista no tiene por qué ser fría ni distante. En manos de Mertens, la repetición se convierte en una herramienta expresiva. Un motivo que vuelve una y otra vez no permanece necesariamente igual: cada repetición modifica nuestra percepción del anterior.

Quizá por eso el álbum resulta especialmente atractivo cuando se escucha de principio a fin. No estamos simplemente ante una colección de piezas independientes, sino ante un pequeño universo en el que las ideas musicales parecen dialogar entre sí.

Y esa sensación alcanza también a The Whole, el cierre del disco, donde Mertens abandona cualquier necesidad de exhibición para ofrecernos un final más reflexivo y contemplativo.

Motives for Writing no es probablemente el disco que recomendaría para comenzar a descubrir a Wim Mertens. Pero para quienes ya conocemos su música, puede convertirse en una de esas pequeñas joyas que permanecen escondidas entre los títulos más conocidos de su carrera.

Porque aquí encontramos al Mertens más interesado en la construcción paciente de una idea, en la textura de los instrumentos y en la capacidad de una melodía aparentemente sencilla para crecer hasta convertirse en algo mucho mayor.

No necesita levantar la voz para hacerse escuchar.

Motives for Writing se mueve en un territorio de intensidad contenida, donde cada instrumento parece ocupar exactamente el lugar que debe ocupar y donde la emoción surge no del exceso, sino de la precisión.

Al final, quizá ese sea también el verdadero sentido del título.

Más allá de los motivos para escribir, lo importante es tener algo que decir. Y, sobre todo, encontrar la forma adecuada de decirlo.

En Motives for Writing, Wim Mertens encuentra esa forma en la repetición, en la melodía, en el silencio y en una instrumentación cuidadosamente equilibrada. Una música que no se impone, sino que se ofrece.

Y cuando uno acepta la invitación y escucha con atención, descubre que detrás de cada motivo hay mucho más que una simple idea musical: hay una manera de entender la vida a través de la música.



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