Nightnoise – Parting Tide (II): Island of Hope and Tears





Nightnoise – Parting Tide (II): Island of Hope and Tears

Hay discos a los que uno vuelve de vez en cuando y siempre encuentra algo nuevo. Parting Tide, de Nightnoise, es para mí uno de ellos. Basta con dejar que empiece a sonar para que aparezca esa atmósfera tan característica del grupo: tranquila, cálida, envolvente y, al mismo tiempo, con un punto de melancolía que hace que sus melodías lleguen muy dentro.

Nightnoise tenía esa capacidad de hacer que la música celta sonara cercana y especial sin necesidad de grandes alardes. Piano, violín, flautas, guitarras y voces se mezclaban con una naturalidad que convertía cada tema en algo más que una simple canción. Había emoción, había paisajes y, sobre todo, había historias que parecían contarse sin necesidad de palabras.

Parting Tide, publicado en 1990, es un magnífico ejemplo de todo ello. Es un álbum para escuchar con calma, dejándose llevar por sus melodías y por esos pequeños detalles que aparecen casi sin darnos cuenta.

Y entre todas esas historias encontramos “Island of Hope and Tears”, una de las piezas vocales del disco y, para mí, una de las más especiales. Una canción en la que la voz de Tríona Ní Dhomhnaill, acompañada principalmente por su piano, nos sitúa desde el primer momento ante una historia cargada de nostalgia, pero también de esperanza.


“Island of Hope and Tears”: una voz entre la esperanza y la nostalgia

Estamos ante una de las tres piezas vocales de Parting Tide, y aquí vuelve a adquirir un protagonismo especial la voz de Tríona Ní Dhomhnaill. Su interpretación, acompañada principalmente por el piano, tiene esa cualidad casi etérea que tan bien encaja con el universo de Nightnoise.

La canción comienza de una manera íntima, como una suave balada en la que piano y voz parecen avanzar juntos. Hay cierta melancolía, incluso un ligero dramatismo en la interpretación de Tríona, pero nunca llega a convertirse en tristeza absoluta. Desde el principio conviven dos sentimientos que están presentes incluso en el propio título: la nostalgia y la esperanza.

Después llega un breve interludio instrumental en el que intervienen el resto de músicos del grupo. Es un pequeño cambio de paisaje que sirve de puente hacia la parte final, más amplia y emotiva. La pieza crece sin perder su delicadeza y alcanza entonces uno de esos momentos en los que Nightnoise demuestra que no necesita grandes artificios para conseguir una enorme intensidad.

Una isla entre dos mundos

El título, “Island of Hope and Tears” —“Isla de esperanza y lágrimas”— hace referencia a Ellis Island, en la bahía de Nueva York.

Para millones de inmigrantes europeos, aquella isla representaba la puerta de entrada a una nueva vida. Allí llegaban después de largos viajes en barco y debían superar los controles establecidos antes de poder entrar en Estados Unidos. La esperanza de comenzar de nuevo convivía con la incertidumbre y el temor a ser rechazados.

Y quizá ahí encontremos también la verdadera fuerza de la canción. Más que describir un lugar concreto, “Island of Hope and Tears” parece capturar ese instante en el que una persona deja atrás todo lo conocido y se encuentra ante algo completamente nuevo. La ilusión y el miedo, la despedida y el comienzo, las lágrimas y la esperanza.

Una canción que cuenta una historia

Después de escucharla varias veces, tengo la sensación de que esta es una de esas composiciones en las que Nightnoise consigue contar mucho utilizando muy poco. Un piano, una voz extraordinaria y la intervención medida del resto de los músicos son suficientes para crear toda una historia.

“Island of Hope and Tears” es, en definitiva, otra muestra de esa manera tan particular que tenía Nightnoise de acercarse a la música celta: sin estridencias, con elegancia y dejando que las melodías hablen por sí mismas.

Y seguimos avanzando por Parting Tide, un álbum en el que todavía nos quedan muchas historias por descubrir.








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